Una visita inesperada.

Ayer sucedió uno de esos encuentros que uno no espera ni desea pero ayuda a saber que todavía no es el tiempo de dejar este mundo.

Una serpiente de cascabel amaneció en mi jardín. Mi más cercana perra pasó la mañana advirtiéndonos con sus ladridos, pero yo no podía creerlo a pesar de oír el cascabel (que suena como una cigarra), hasta que mi compañero salió y la descubríó atrincherada cerca del carro.

Era un animal hermoso. Joven e impresionante en verdad.



Si en la población hubiera esas organizaciones apoyadas por el gobierno para tratar especies peligrosas y llevarlas a lugares donde puedan existir en paz habríamos hecho lo posible por hacerla llegar porque mi compañero consiguió capturarla en una pecera todavía viva.



Pero no logramos que se mantuviera así. murió de furia y calor antes de poder saber qué haríamos con ella. Así que buscamos entre los que conocen sus usos (son comestibles, su grasa se usa en medicina natural al igual que la carne en alcohol) pero en todos los casos nos dijeron que debinos asegurarnos que no se mordiera ella misma de la furia. Así que solo pudimos conservar la piel.

El olor de la carne es como la del pollo aunque no puedo asegurar que así sepa porque no la comimos ante la duda razonable de que el veneno no estuviera en su cuerpo al suicidarse.
La piel se quita abriendo el espacio en el extremo cercano a la cabeza y luego tirando de ella (casi como quitarse un calcetín) y debe hacerse lo más pronto posible para que salga completa y con facilidad. Según mi compañero y el señor que lo ayudó no es una textura agradable a pesar de que la piel de la serpiente ya retirada es sedosa (como en vida).
Luego se debe voltear y echarle sal para que no se descomponga, vuelve a voltearse y se acomoda como uno quiera que permanezca porque al secarse endurece.

¡Que criaturas tan hermosas son! Se bien que su forma de alimentarse es cruel (la nuestra también) y por eso no me animaría a conservarla en casa (amo también a los roedores y no me gustaría ver cómo se alimenta de ellos aún vivos) pero no puedo más que reconocer que soy yo la intrusa en su territorio y sentir pena por su muerte.
Ha sido un privilegio conocer a una vibora nacida libre en la misma zona donde ya he tenido el gusto de ver halcones, liebres, murciélagos, lechuzas, gavilanes, y tener una tortuga de tierra que a veces parece creerse perro casero por el tiempo que lleva viviendo con nosotros.
Para saber más de la serpiente dejo un enlace.


Saludos.



Consejos para un buen amigo.

Ya dejé en manos de un amigo (debiera decir que en su correo) un libro muy fácil de leer que escribió Paulo Coelho antes que la fama se le trepara.


Estos son los aspectos que me gustaría resaltar de esas reflexiones. Son cosas que yo también tuve que aprender este año.




Un guerrero sabe que sus mejores maestros son las personas con las que divide el campo de batalla. Es peligroso pedir un consejo. Y mucho más arriesgado darlo. Cuando él necesita ayuda, procura ver cómo sus amigos resuelven - o no resuelven - sus problemas.



Si busca inspiración, lee en los labios de su vecino las palabras que su ángel de la guarda quiere transmitirle. Cuando está cansado o solitario, no sueña con mujeres y hombres distantes; busca a quien está a su lado y comparte su dolor o su necesidad de cariño, con placer y sin culpa. Un guerrero sabe que la estrella más distante del Universo se manifiesta en las cosas que están a su alrededor.



Un guerrero de la luz comparte su mundo con las personas que ama. Procura animarlas a hacer lo que les gustaría pero no se atreven; en estos momentos, el Adversario aparece con dos tablas en la mano. En una de las tablas, está escrito: "Piensa más en ti mismo. Conserva las bendiciones para ti mismo, o acabarás perdiéndolo todo." En la otra tabla, lee: "¿Quién eres tú para ayudar a los otros? ¿No será que no consigues ver tus propios defectos?"


Un guerrero sabe que tiene defectos. Pero sabe también que no puede crecer solo, distanciándose de sus compañeros.


Entonces arroja las dos tablas al suelo, aun reconociendo que tienen un fondo de verdad. Ellas se transforman en polvo, y el guerrero continúa animando a quien está cerca.



Un guerrero, cuando sufre una injusticia, generalmente procura quedarse solo, para no mostrar su dolor a los otros. Es un comportamiento bueno y malo al mismo tiempo.


Una cosa es dejar que su corazón cure lentamente las propias heridas. Otra cosa es permanecer todo el día en meditación profunda, con miedo a parecer débil.


Dentro de cada uno de nosotros existe un ángel y un demonio, y sus voces son muy parecidas.


Ante la dificultad, el demonio alimenta esta conversación solitaria, procurando mostrarnos cuán vulnerables somos. El ángel nos hace reflexionar sobre nuestras actitudes, y a veces necesita manifestarse a través de la boca de alguien. Un guerrero equilibra soledad y dependencia.


Un guerrero de la luz necesita amor. El afecto y el cariño forman parte de su naturaleza, tanto como el comer, beber o el gusto por el Buen Combate. Cuando el guerrero no se siente feliz ante una puesta de sol, es que algo anda mal. En este momento, interrumpe el combate y va en busca de compañía, para contemplar juntos el atardecer. Si tiene dificultades para encontrarla, se pregunta a sí mismo: "¿Tuve miedo de aproximarme a alguien? ¿Recibí afecto y no lo percibí?"



Un guerrero de la luz usa la soledad, pero no es usado por ella.

Yehon.




Hoy es el cumpleaños del amigo al que llamo Yehon cuando se trata de pensar en cómo continuar la historia de nuestras diversas amistades.
Lo conocí gracias a mi mejor amiga de la universidad y desde esa tarde tan extraña para mí en un octubre de estos veinte años de cambios consiguió ganarse mi respeto y gran parte de cariño a pesar de ser alguien sumamente explosivo en sus muestras de afecto.
¿Qué puedo decir de él que no se vaya mostrando poco a poco en su personaje?
Es la única persona además de mi marido con quien he disfrutado bailar en una fiesta familiar a pesar de que hacía muy poco de saber de su existencia y de no estar de ningún buen humor. Lo que me lleva a decir que tiene esa cualidad de hacer que te enfurescas tanto que terminas por reírte, o te calmes al grado de llegar al mismo punto. Su entrega a sus seres queridos y a sus proyectos es parte de su descripción más obvia cuando tratamos de darlo a conocer.
Estoy orgullosa de él a pesar de que cada vez que lo veo le llamo "pedazo de kender" precisamente por ese carácter hiperactivo, aparentemente desorganizado y amigable en extremo.
A él le debo volver a sentir el impulso de escribir las cosas cotidianas al estilo de un texto de fantasía. Ha sido todo un reto pensar en los movimientos que haría porque hace años que no lo veo y solo duré aproximadamente una hora viendo cómo se desenvuelve entre sus compañeros de Capoeira y definitivamente no basta a menos que uno lo haya podido observar en otras actividades.
Así que puedo decirlo tranquilamente
estoy muy orgullosa de celebrar hoy un año más de la existencia de Yehon.

Mi maestro, Jose Antonio García Pérez

Uno de mis grandes favoritos cuando recuerdo mis años universitarios.

Nació en Ciudad Juárez Chihuahua. Es dibujante, cuentista, poeta, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Chihuahua (de la que era director cuando se presentó mi pequeña novela) y de todo un poco.

Tiene varios textos publicados: Su libro de haiku (del que muestro la portada), cuentos, notas y caricaturas, en la revista "Metamorfosis" de la Facultad, y uno de ciencia ficción en "Rocío de historias" un libro de cuentistas de la misma facultad. Y eso sin contar con los materiales diseñados para los eventos que se organizaban mientras era el Secretario de Extensión y Difusión.




Eso es lo que más brilla en mi memoria de mis tiempo con él en la universidad.


¡En serio! Él nos llevó lo mismo a hacer programas de radio que a conferencias de medios y periodismo. cuando no estaba buscando escritores para compartir experiencias con los estudiantes nos estaba explicando alguna clase, o ayudando a lavar copas para un evento o a cortar jamón para el brindis de otro o ayudando a maquillarnos cuando en alguna ocasión se necesitaba.


Un caso comprobado fue cuando tratamos de participar en algo sobre la historia de Chihuahua. en un momento pasé de ser una chava emocionada por el reto a una caricatura más o menos aceptable de Benito Juárez y sus hombre de confianza.
Aunque los hombres que salen en la fotografía saben bien que no fue la idea más arriesgada del profesor, ni nuestra en esos tiempos.
¡Lastima que no consevo las fotografás del homenaje a Oscar Wilde!
Afortunadamente en esos casos la que jugaba con el ridículo era yo. ellos siguen libres de maquillaje.

La puerta de su saturada oficina (siempre había alguna revista, caricatura, programa, montones de libros, postits de eventos y cuadernos con notas) solamente se cerraba a los alumnos cuando él estaba fuera (a veces ni eso) resolviendo alguna complicación de uno de los mil proyectos que apoya. Su respuesta era semejante a esta:


"Entra estudiante con un recorte del periódico acerca de que es el aniversario luctuoso de un escritor y la idea de dedicarle algo a dicho escritor, tal vez una pática o un café literario.

El profesor se levanta para saludarle mientras evita que su taza de café caiga sobre tres o cuatro versiones diferentes de exámenes por calificar. El estudiante nota que ya hay varias cosas sobre la mesa y en la mente del profesor pero se queda hipnotizado por la sonrisa en el rostro y la mirada de Tony.

"Si quieres hacerlo consigue unos cuantos que te ayuden y yo los organizo. solo déjame terminar de hacer el programa de la Semana del Humanismo y calificar estos exámenes. ¿Sabes? a lo mejor si más gente se interesa podemos hacer algo más, como conferencias, el programa de radio. ¡Ah! ven en un par de horas y te muestro unas ideas, voy a hablar con el profesor ... que le encanta leer a ese autor y puede hablarnos un poco. Si necesitas tiempo de internet dile al técnico que vas de mi parte".








Antes de lo que piensan (y sin que el alumno haya salido) esas dos horas se han ido en hacer borradores del plan. El profesor Tony va a pasar una larga noche evaluando tres juegos distintos de exámenes (todos con una pregunta capciosa o chiste escondidos) corrigiendo apuntes y tratando de recordar si fue suya la idea de celebrar tanto al escritor de esa temporada o del estudiante que ahora va a estar muy ocupado confirmando los datos que se acumularon mientras platicaban. "

Y lo que era un par de horas para hablar de un escritor se convierte en una semana. Con brindis, escenificaciones, conferencias y fiesta al final.

Ni en los eventos ya programados dejaba que las cosas salieran de control: Mientras el viento movía los manteles, el vino se servía unos minutos antes de terminar la conferencia, algunos de los participantes tenían miedo escénico o de plano no llegaba y alguien debía cubrir la hora cancelada. el siempre se asomaba a ver si estábamos listos para seguir adelante o si teníamos una idea de cómo resolver el contratiempo.

Me falta mucho para platicar pero cada entrada debe ser breve si quiero que se lea rápido. así que haré varios fragmentos con algunos de los muchos detalles que formaron una de las grandes experiencias de mi vida.

Estoy verdaderamente agradecida de todo lo que compartió conmigo y mis amigos este profesor.

Mientras no me conecto.

Tomé unas poesías de Alfonsina Storni.

Con todo y que la lírica no es de lo que más disfruto. Sus textos me han servido mucho cuando la tristeza está por ganarme.

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/alfonsina/supoesia.shtml





Voy a dormir.

Dientes de flores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.




Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.




Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias... ¡Ah! Un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.






Dolor


Quisiera esta tarde divina de octubre

pasear por la orilla lejana del mar;

que la arena de oro, y las aguas verdes,

y los cielos puros me vieran pasar.



Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,

como una romana, para concordar

con las grandes olas, y las rocas muertas

y las anchas playas que ciñen el mar.



Con el paso lento, y los ojos fríos

y la boca muda, dejarme llevar;

ver cómo se rompen las olas azules

contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen

los peces pequeños y no despertar;

Pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,

el hombre más bello, no desear amar…



Perder la mirada, distraídamente,

perderla y que nunca la vuelva a encontrar:

y, figura erguida, entre cielo y playa,

sentirme el olvido perenne del mar.

El día de la presentación.

Retomando el tema de la novela y su publicación. Sigo sin entender muy bien cómo es que sucedió. Pero en septiembre de un par de años atrás poco más, poco menos. Llegó el momento de tocar el libro que una vez fueron ideas sueltas. ¡Era tan real como tangible! ¡Y en un evento parecido a los que por años nosotros fuimos organizadores!

Llegúe antes de lo pensado a los jardínes que por mucho tiempo amé. Observé el movimiento de los locales, a los estudiantes bromeando y a los elementos de la organización atentos a cada detalle. ¡Con tanta nostalgia y nerviosismo! Me sentía del lado equivocado del escenario.

Solamente que mi lugar sí era en la mesa de invitados. Y existía la prueba de ello. Un libro recién publicado.

La persona que me lo dio para que pudiera darme cuenta de la verdad fue mi profesor, asesor, guía, consejero y jefe de proyectos por años. El profesor José Antonio García Pérez. Él nos había abierto a mis amigos y a mí las puertas a un mundo de actividades que impidieron que la universidad se volviera tediosa. Y ahora estaba junto a mí en la mesa de los que presentan el libro, luego de muchas temporadas de lavar copas, cortar queso, servir vinos. El brindis sería por lo que había escrito. Con solo verlo mis nervios de varios días (desde que me enteré que la presentación era un hecho) disminuyeron drásticamente. Volví a sentirme como esas tardes que nos reuníamos con el equipo para organizar el evento que nos correspondiera: Lo mismo un altar de muertos, que un programa de radio, un local para presentar las actividades de la facultad o un viaje de estudios. Él estaba cerca para apoyarnos.

Luego llegaron mi mejor amiga y otro de los muchachos del equipo. Ella se encargaría de presentarme también. Es una muy buena escritora aunque no lo admita y ha sito todo un honor tenerla cerca. De ella sí no puedo hablar tan abiertamente sin su autorización precisamente por ese deseo de mantener su perfil bajo. Aunque no pudo evitar convertirse en un personaje básico de mis textos posteriores a conocerla, ni en mi conciencia por su afán de que la gente cerca de ella viva en armonía.

Y luego el editor. ¡Wow! Todavía ahora veo su sonrisa en las fotos y me siento transportada a su espacio en la editorial, hablando tan tranquilamente que parecía ser uno de los maestros de la facultad en una de esas tardes que uno se detiene a platicar sobre su autor favorito, alguna anécdota interesante de las actividades que se comparten o simplemente de algún proyecto que no deja de dar vueltas entre los pasillos del cerebro.


Me sentí avergonzada de mis notas hechas a mano luego de varias horas (más de ochenta) pensando en lo que debía decir sobre algo que había aparecido simplemente de un experimento. Ellos tenían hojas en computadora, detallando aspectos que para mí eran solo parte de una filosofía personal. Una nota para quien esté a punto de presentar un libro, que otro le haga el discurso si se siente en verdad nervioso.

Terminé bajo un árbol llorando los nervios de esas semanas, no había comido ni pude brindar con la poca gente que fue. Simplemente resultó demasiado para mí. Más porque Adriana ya no estaba ahí para presentar también la verdad sobre el libro. Que sin su cuadro no existiría.

Ahora, esta anécdota sirve de introducción a mi maestro José Antonio García Pérez, al escritor Jesús Chávez Marín, a otros de mis maestros que dejaron su huella en mi historia. Y a esos muy especiales amigos que se convierten en los pocos tesoros que en verdad vale presumir. ¿Verdad Yehon?

Lo que es un libro.


Acabo de pasear por internet y me he encontrado con una imagen que deja en claro todo lo que pienso sobre lo que te da un libro cuando lo abres. Hasta el más abosurdo que te puedas imaginar, el escrito por la persona más comercial posible, o el autor desconocido que no pudo llegar a una editorial que le diera el trato merecido a su texto.


Todos los libros tiene en su esencia un árbol. No sé cómo es que esa idea sigue en mí desde hace años, pero esta noche mientras paseaba por internet encontré la ilustración clara.


Tal vez sea que es verano y veo los árboles crecer, tal vez porque la publicación y maltrato de demasiados libros sin respeto por la naturaleza ha hecho que piense cada vez en las ventajas y desventajas de los libros tradicionales. sí, son biodegradables pero no existe una cultura tan fierte por parte de la gente relacionada con el tema de la creación de papel como para repoblar año con año los bosques quemados, los espacios vaciados con el papel que ya no tiene el sentido de lo escrito por lo sucio y dañado que está. dejar que el descendiente dle árbol alimente al árbol.


Sí, hablo de composta. Eso es mejor que ver campos volverse infértiles y libros en la basura.


Reciclar el papel no basta, pues se siguen cortando más árboles de los que se plantan. Y lo mismo está pasándole a muchos libros, se publican más de los que se permite conocerlos. ¿Costos? ¿Desinterés? ¿El viejo miedo de que la lectura abra los horizontes de las personas?


No tengo la menor idea del motivo. Pero siento esa tristeza cuando veo una biblioteca cerrada, o un libro sin usar; cuando las palabras e ideas son la savia que recorre la vida del libro y lo hace fuerte, agradable, único.
Es un privilegio conocer este secreto de los libros. el grandioso regalo que llevan oculto.


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